Taboulé con col rizada y mostaza…

Buenos días! Aprovechando que en el artículo de este mes que he escrito para el blog de Naturarla os hablo un poco más en profundidad sobre los aspectos nutricionales y culinarios del kale o col rizada, os dejo esta receta que a mí particularmente me encanta. Os lo conté a través del stories en Instagram, pero para os lo que os habéis perdido el paso a paso de la receta, aquí os lo explico de nuevo.

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Este es un plato sencillo y delicioso, acompaña perfectamente con otros vegetales más dulces, como el boniato y con alimentos protéicos, a vuestra elección: un tofu marinado, un huevo poché, salmón al horno, etc…

Para 2 raciones vamos a necesitar:

  • 1 taza de sémola ( en este caso es integral de espelta )
  • la misma medida de agua hirviendo
  • 1 manojo de col rizada bien fresca
  • 3-4 dientes de ajo
  • 1 taza de perejil picado
  • 1 cucharadita de mostaza gruesa ( o mostaza tipo” antigua”)
  • aceite de oliva virgen extra
  • el zumo de dos limones
  • sal y pimienta negra

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Es muy sencilla de elaborar: por una parte elaboraremos la sémola hidratándola en agua, tras haberla tostado previamente en una sartén, removiendo para que no se queme. Una vez añadamos el agua ( también se puede usar caldo ) la tapamos y esperamos unos minutos a que se hidrate y aumente el volumen.

Por otra parte procederemos a blanquear la verdura, en el caso de la col rizada, con 2-3 minutos serán más que suficientes. Ponemos agua abundante a hervir con un poco de sal y en el momento de romper el hervor, añadimos la col rizada picada tras haberla lavado y retirado el tallo. Dejamos que recupere el hervor y retiramos, colando y pasando a agua fría con hielo, o en su defecto, enfriando la verdura bajo el grifo de agua fría.

Esta técnica se puede aplicar con muchos vegetales, nos permitirá mantener y avivar  el color original, romper ligeramente las paredes celulares, lo que permitirá que las verduras queden al dente sin estar demasiado duras, y perder una menor cantidad de vitaminas hidrosolubles y otros micronutrientes si lo comparamos con una cocción prolongada.

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Una vez escurrida la verdura, doramos en una cucharada de aceite de oliva virgen los ajos picados y rehogamos la verdura durante un par de minutos. En un bol profundo colocamos la sémola hidratada, el perejil picado muy fino, la verdura rehogada y removemos.

Aligeramos la cucharadita de mostaza gruesa con el zumo de dos limones, una cucharada de agua y unas gotas de aceite de oliva virgen, mezclamos bien y repartimos sobre el taboulé y ya tenemos este plato básico listo para degustar.

Hace unos días os mostraba el resultado añadiendo boniato asado y un huevo poché, lo que completó este plato a la perfección. Es también una buena forma de introducir este tipo de coles verdes que a veces no agradan tanto. Con el blanqueado conseguimos eliminar el mal olor de las crucíferas tan característico cuando se cuecen durante mucho tiempo y esto, a la hora de degustarlas, es un aspecto que a muchos no pasa desapercibido. Esto unido al sabor tan agradable de la sémola tostada hará que hasta los más escépticos lo prueben!.

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Deseando os guste y os sirva de ayuda en el día a día, me despido, hasta el próximo post. Gracias como siempre por seguir mi trabajo  a través del blog y de las distintas redes sociales!

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